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07/02/2007
Normalmente, las células de nuestro cuerpo tienen equilibrio electrónico. Cuando lo pierden, porque uno de sus electrones se queda desparejado, se llaman radicales libres. Estos van recorriendo el cuerpo intentando robar un electrón para recuperar su estabilidad. Así, la molécula "expoliada" se convierte a su vez en un radical libre... comenzando así un ciclo destructivo para nuestras células. El exceso de radicales libres se produce por factores externos que recibe nuestro cuerpo: radiación solar, contaminación, humo de tabaco... La incapacidad de nuestro cuerpo para neutralizarlos nos obliga a recurrir a nutrientes que liberen electrones en nuestra sangre. Los compuestos con esta capacidad reciben el nombre de antioxidantes y son la protección mas eficaz contra el envejecimiento celular.
Hoy se sabe con seguridad que los radicales libres son la causa directa del envejecimiento celular de nuestro organismo en general y, por supuesto, de la piel.
El oxígeno de la atmósfera y, sobre todo, el sol origina radicales libres que se ceban en la piel atacando las células y precipitando el envejecimiento cutáneo: deshidratación, arrugas y aparición de manchas.
En la siguiente imagen puede verse la cara de terror de una molécula celular siendo acosada por radicales a quien nada les hizo. |  |
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